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16.4.06

Rarezas mías 3

Mi comida preferida son los tronchos de lechuga. Me vuelven loca. Un recuerdo que tengo de mi abuela, era que cuando iba a verla los fines de semana me había guardado los tronchos de las lechugas que se comía. No se que me gustaba mas si los tronchos o que tuviese ese detalle conmigo : )

2.4.06

Coca Cola

Me encanta la coca cola.
Para mi el momento de tomarme la coca cola es el mejor momento del día, es un momento muy especial. Solo me tomo una, no quiero que el tomar mas haga que deje de disfrutar tanto como disfruto con ella.
Cuando suelo salir si que tomo mas, porque es una situación diferente.
Mi pasión por la coca cola viene desde mi infancia. El hecho de que en mi casa no hubiese mucho dinero, junto con la idea de mi madre de que tomar mucha no era bueno. Hizo de el hecho de tomarla ( solo una cada 7 a 15 días según le daba a mi madre ) algo tan especial que se me ha quedado en la memoria.
Parafraseando un poema de T.S.Eliot yo he medido mi vida con vasos de coca cola.

Pues les he conocido ya a todos, les conozco a todos-he conocido los
anocheceres, mañanas, tardes, he medido mi vida con cucharillas de café
Extracto del poema que pego completo mas abajo. Me ha costado mucho encontrar esta traducción exacta del poema. Blogger no me ha dejado espaciar el poema : ( Aqui lo podeis encontrar perfecto

Cancion de amor de J.Alfred Prufrock

Si yo creyese que mi respuesta fuesea persona que alguna vez volviera al mundo,esta llama quedaría sin más sacudidas.Pero como jamás desde este fondovolvió nadie vivo, si es verdad lo que oigo,sin temor de infamia te respondo.
Inferno, XXVII

Vamos entonces, tú y yo,cuando el atardecer se extiende contra el cielo como un paciente anestesiado sobre una mesa; vamos, por ciertas calles medio abandonadas,los mascullantes retiros de noches inquietas en baratos hoteles de una noche y restaurantes con serrín y conchas de ostras:calles que siguen como una aburrida discusión con intención insidiosa de llevarnos a una pregunta abrumadora...Ah, no preguntes "Qué es eso"Vamos a hacer nuestra visita. En el cuarto las mujeres van y vienen hablando de Miguel Angel. La niebla amarilla que se restriega el lomo en los cristales de las ventanas, el humo amarillo que se restriega el hocico en los cristales de las ventanas, metió la lengua lamiendo los rincones del atardecer, se demoró en los charcos quietos sobre los sumideros, dejó que le cayera en el lomo el hollín que cae de las chimeneas, resbaló por la azotea, dio un brinco repentino,y, viendo que era una suave noche de octubre, se enroscó una vez en torno a la casa y se quedó dormido. Y claro que habrá tiempo para el humo amarillo que se desliza por la calle restregándose el lomo contra los cristales de las ventanas; habrá tiempo, habrá tiempo de preparar una cara para encontrar las caras que encuentras; habrá tiempo de asesinar y de crear, y tiempo para todos los trabajos y los días de las manos que levantan y dejan caer una pregunta en tu bandeja; tiempo para ti y tiempo para mí, y tiempo aún para cien indecisiones, y para cien visiones y revisiones, antes de tomar té con tostadas.En el cuarto las mujeres van y vienen hablando de Miguel Ángel.Y claro que habrá tiempode preguntarse "¿Me atrevo?" y "¿Me atrevo?"tiempo de volver atrás y bajar la escalera, con un claro de calvicie en medio de mi pelo (dirán: "¡Cómo le está clareando el pelo!"), mi chaquet, mi cuello duro subiendo firmemente hasta la barbilla, mi corbata rica y modesta, pero afirmada con un sencillo alfiler- (dirán: "Pero ¡qué delgados tiene los brazos y las piernas!")¿Me atrevoa molestar al universo? En un minuto hay tiempo de decisiones y revisiones que un minuto volverá del revés.Pues les he conocido ya a todos, les conozco a todos-he conocido los anocheceres, mañanas, tardes, he medido mi vida con cucharillas de café; conozco las voces que mueren con una caída agonizante bajo la música de un cuarto de más allá. Así ¿cómo podría hacerme ilusiones? Y he conocido ya los ojos, los conozco todos-los ojos que te miran fijos en una expresión formulada, y cuando esté formulado, despatarrado en un alfiler, cuando esté clavado y retorciéndose en la pared, ¿cómo empezaría entoncesa escupir todas las colillas de mis días y maneras? Y ¿cómo podría hacerme ilusiones? Y he conocido ya los brazos, los conozco todos-brazos con pulseras y blancos y desnudos (¡pero, a la luz de la lámpara, con vello pardo claro!) ¿Es perfume de un traje de mujerlo que me hace divagar así? Brazos que se extienden en una mesa, o que se arropan en un chal. ¿Y cómo hacerme ilusiones entonces? ¿Y cómo iba a empezar?
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¿Diré que he pasado al oscurecer por estrechas calles observando el humo que se eleva de las pipas de hombres solitarios en mangas de camisa, asomados a la ventana?Debería yo haber sido un par de ásperas garras corriendo por los fondos de mares silenciosos
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¡Y la tarde, el anochecer, duerme tan pacíficamente! Alisada por largos dedos,dormida... cansada ...o se hace la enferma, extendida en el suelo, aquí junto a ti y a mí. ¿Debería yo, después del té con pastas y helados, tener la energía de forzar el momento hasta su crisis? Aunque he visto mi cabeza (ya ligeramente calva) presentada en una bandeja, no soy ningún profeta -y no se trata aquí de nada importante; he visto chisporrotear apagándose el momento de mi grandeza, y he visto al eterno Lacayo alargándome mi abrigo y riéndose con disimulo, y, en resumen, tuve miedo. Y habría valido la pena, después de todo, después de las tazas, la mermelada, el té, entre la porcelana, entre un poco de charla tuya y mía, habría valido la pena descabezar de un mordisco el asunto con una sonrisa, apretar el universo de una bola echándolo a rodar hacia alguna pregunta abrumadora, decir: "Soy Lázaro, venido de entre los muertos, vuelto para decíroslo todo, os lo diré todo"-, si alguna, poniéndose una almohada junto a la cabeza, dijera: "No es eso lo que yo quería decir en absoluto. No es eso, de ningún modo".Y habría valido la pena, después de todo, habría valido la pena, después de las puestas de sol y los jardincillos delante de casa, y las calles regadas, después de las novelas, después de las tazas de té, después de las faltas que se arrastran por los suelos,y esto, ¿y tanto más? ¡Es imposible decir precisamente lo que quiero decir! Pero si una linterna mágica proyectara los nervios como estructuras en una pantalla:habría valido la pena de que alguna, acomodándose una almohada o tirando a un lado un chal, y volviéndose a la ventana, dijera:"Eso no es en absoluto, eso no es lo que yo quería decir en absoluto."
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¡No! No soy el príncipe Hamlet, ni tenía por qué serlo; soy un noble del séquito, uno que sirve para hacer bulto en una comitiva, empezar alguna que otra escena, aconsejar al príncipe: sin duda, un fácil instrumento,respetuoso, contento de ser útil, político, cauto y meticuloso; lleno de elevado fraseo, pero un poco obtuso; a veces, incluso, casi ridículo-a veces, casi, un Bufón. Envejezco... envejezco...Tengo que llevar vueltas en los bajos de los pantalones. ¿Me saco raya en el pelo por detrás? ¿Me atrevo a comerme un melocotón? Me pondré pantalones blancos de franela, y pasearé por la playa. He oído a las sirenas cantándose unas a otras. No creo que me canten a mí. Las he visto cabalgar en las olas mar adentro peinando el blanco pelo de las olas echando atrás cuando el viento sopla el agua hasta ponerla blanca y negra. Nos hemos demorado en las cámaras del marjunto a ondinas enguirnaldadas de algas, en rojo y pardo, hasta que nos despierten voces humanas y nos ahoguemos.

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